Este lunes, cuando Cristiano Ronaldo recogió el trofeo al mejor jugador de la pasada temporada en Liga, Alfredo di Stefano intuyó que "le darán el ‘Balón de Oro’ a Cristiano" de 2013. Precisamente, el argentino fue el último jugador que lo ganó por sus méritos en la Selección, en el Real Madrid... y ningún club más.
"Estoy en un buen momento, es posible que sea el mejor inicio de temporada de mi carrera", reconoció este lunes Cristiano. Con una media de un gol por partido la pasada campaña, esta ha arrancado de una manera más llamativa haciendo 25 goles en sus 18 partidos (1,39). El buen sabor de boca con el que está despidiendo el año puede ser una de las claves a la hora de elegir al mejor jugador del mundo de 2013. Cuanto menos, está sirviendo para alimentar la ilusión en la directiva del Real Madrid, quien desea celebrar este ‘Balón’ tanto como el protagonista.
Ya en 2011 y 2012 el luso se quedó a las puertas de recibir el galardón viviendo en Madrid. La vez anterior que un firme candidato al ‘Balón de Oro’ vestía una elástica de la misma procedencia fue en 2002, con el segundo puesto de Roberto Carlos y 2001, cuando en ese segundo escalón se quedó Raúl González. Es el canterano de la Ciudad Deportiva que más cerca ha estado de este reconocimiento… y el que más pasión despertó por este galardón reñido desde hace más de 50 años con España.
De ‘7’ en ‘7’ rozando el gol
Previo al ‘7’ de Cristiano y el ‘7’ de Raúl, el ‘7’ de Butragueño quedó tercero tanto en 1986 como en 1987 y, anteriormente, el ‘7’ de Amancio finalizó también como tercer mejor jugador del mundo en 1969. En la década anterior fueron Di Stefano (1957 y 1959) y Kopa (1958) quienes protagonizaron tres años de dominio madridista en esta distinción individual, los únicos que han sido conquistados con la etiqueta de ‘100% Made in Real Madrid’.
"Cristiano es un goleador nato y, además, juega muy bien. Para recibir un premio como este hay que hacer todo bien y para felicidad de todos los madridistas así es y queremos que siga así". Di Stefano expresó en público, en el acto del trofeo que lleva su nombre, la ilusión que en el club hay puesta en este Balón. En el Palco del Bernabéu desean que su jugador franquicia, el buque insignia, se lleve el máximo reconocimiento para sacar pecho, tener un motivo por el que brindar y, de paso, ver cómo la cotización de la plantilla sube.
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