Cada vez que tocaba la pelota, aunque fuese para sacar de puerta, el Bernabéu atronaba. No era un sector localizado como en otras épocas, era una pitada generalizada. Y más aún tras marcar el 0-2 Javi Fuego.
Sin embargo el público ya no veía más que fallos de Iker, existieran o no. Y en cada toque le silbaba. Y Casillas se calentó. En un par de saques con la mano, después del pase, levantó el brazo en señal de disconformidad.
Según la Cadena Cope, las cámaras de Cuatro captaron una imagen del portero girándose hacia el público y diciendo “Ya está bien, a tomar por culo”, el relación a los pitos que le dedicaba la grada madridista.
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