No iban del todo desencaminados. Es cierto que el enfado de Florentino es mayúsculo tras el segundo pinchazo consecutivo del equipo, pero eso no provocó que no fuese a ver al filial. Se ausentó por el simple motivo de estar con la familia el día de su cumpleaños.
Una celebración agridulce tras lo acontecido en Bilbao el día anterior. Los jugadores habían prometido al presidente blanco una reacción de la que no hubo ni rastro en el nuevo San Mamés. El equipo ha dejado escapar cinco puntos de una forma totalmente inesperada y el malestar en la zona noble del Bernabéu es evidente.
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