Modric vuelve mañana tras cuatro meses parado, con un tratamiento de células madre que le llevó a Vitoria y provocó visitas a prestigiosos médicos (Múnich) y recuperadores europeos (Amberes), todo con el fin de no pasar por el quirófano.
Demasiado tiempo de inactividad como para que sus compañeros, la afición o incluso el propio jugador sientan que debe cambiar por sí solo el rumbo y el juego
del equipo.
Tras 113 días sin jugar y cuatro meses sin vestirse de blanco (su último partido fue contra el Rayo el 8 de noviembre), Modric necesitará partidos y minutos para recuperar su mejor nivel, el que demostró la temporada pasada y en el primer tramo de la actual y le llevó a ganarse al madridismo.
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