Mourinho tuvo una relación de amor y odio con la prensa en España. Una parte le adoraba y otra parte, mayoritaria, le recriminaba cada gesto o cada palabra que saliera de su boca. Sin embargo, la decisión de no permitir a los periodistas viajar en el mismo avión que la plantilla madridista en los viajes del equipo terminó por generarle aún más odio.
Además, como tampoco permitía entrevistas personales a los medios españoles, muchos aprovecharon para culparle de todos los males del mundo, fuese o no responsable. De hecho, se llegó al insultó directo y marcado desde algunos sectores, se le llegó a llamar nazi, entre otras muchas cosas.
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