Cristiano se crece con los insultos de la grada, siempre es así, y se nota. Ayer en Bilbao hizo uno de sus mejores partidos de la temporada marcando dos goles de dibujos animados y dando una asistencia de gol y, sí, con los pitidos de la grada que, de hecho, le despidieron con un sonido ensordecedor. Porque, ya lo dijo él "Tu amor me hace imparable, tu odio, insuperable". Ronaldo tiene esa confianza en si mismo y amor propio que muchos envidiamos, y es que, cuanto más le presionan, mejor lo hace. Gran lección y admirable actitud de un gran ídolo y del mejor jugador del mundo.