El brazalete cambia de brazo. Casillas da la alternativa a Ramos. Es un traspaso de poderes entre iguales, de mito a mito, porque la capitanía en el Real Madrid se ostenta por antigüedad, una de las pocas tradiciones que aún permanecen vivas desde los tiempos de Bernabéu.
Heredero de leyenda, Sergio Ramos aterriza en Melbourne como el nuevo jefe del vestuario blanco, un cargo que ya había venido ostentando de facto en las últimas temporadas. Sergio ha llevado la voz cantante en el vestuario junto a Casillas y Cristiano Ronaldo desde los tiempos de Mourinho, pero ahora su liderazgo se volverá más visible.
Y con el brazalete en su poder, Sergio Ramos inicia hoy en Melbourne una pretemporada decisiva para su futuro. Las negociaciones para la ampliación de su contrato parecen enquistadas y han adquirido ya la categoría de culebrón. El Manchester United se ha cruzado en su camino con una oferta imposible de igualar: 11 millones de euros netos por temporada.
Ramos, a día de hoy, no ha tenido contacto alguno con el presidente y sigue firme en su intención de marcharse. No es una cuestión de dinero, sino de respeto. Su relación con Florentino Pérez está en plena guerra fría, aunque ambos parecen obligados a firmar el desarme definitivo.
Florentino Pérez habla sobre los contratos de los jugadores
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